viernes, 25 de abril de 2014

y aún espero que vuelvas

Todo puede ser a veces duro y difícil porque, ¿a quién no se le hacen más que cuesta arriba los lunes cuando ese irritante despertador suena? o ¿quién no tiene malas rachas de vez en cuando? . Pero, hay que saber que los malos momentos vienen solos, no necesitan ser llamados, aparecen cuando menos los esperas, y desmantelan tu vida por completo, arrasan con todo lo que pillan, como si de un gran huracán se tratase. Es por eso, que lo mejor es quedarse con lo bueno, con lo que nos ayuda a  felices. Ya sabes, los detalles, las pequeñas cosas del día a día, el cariño y los gestos de todos los que te quieren, porque aunque no lo parezca, son tu principal apoyo. Y en realidad, lo realmente bonito sería poder enmarcar todos estos momentos, ¿eh? Tener una foto de cada uno de ellos, y que al mirarla, pudiéramos 'viajar' a ese mismo instante, que pudiéramos trasladarnos a esa sonrisa, a esas caras de confianza , a esa época en la que éramos felices y nos sentíamos completos, sin a penas saberlo, sin darnos cuenta. ¿Y ahora qué? Lo único que podemos hacer es coger esa foto, y mirarla, mirarla mil veces, observar fijamente cada uno de esos detalles, cada gesto, cada mueca, cada mínima cosa que en su momento, hizo que tus peores días se convirtieran en uno de los mejores, hizo que nunca nada pudiera reemplazar esas risas, ni esa mirada que en tan solo un segundo conseguía apartarme de todo, evadirme y sacar una de mis mejores sonrisas. Y es bueno saber que hay momentos y personas, que nunca más volverán, pero es inevitable el recuerdo, la sonrisa de tonta al saber que un día tuve lo que más feliz me hacía.

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