martes, 4 de junio de 2013

se derrumbaron mis paredes

Sin a penas percatarme de lo sucedido, miré atrás y me dí cuenta de todo lo que había sucedido tras aquello, de todo lo que las cosas habían cambiado, no sabría muy bien darle un significado propio o una explicación pero, me sentía bien, sí, era extrano pero, estaba completa, como si todo se hubiera formado de nuevo, como si hubiera empezado todo de cero, como si la sensación de vacío y malestar hubiera desaparecido, como si el pasado se hubiera esfumado tan rápidamente que ni si quiera me había dado tiempo de detenerme en el pequeño detalle de que había un vacío permanente en mí. Sabía muy bien el origen de éste, por más que yo intentara negarlo, sabía justo el día exacto que comenzó, sabía su por qué y su cómo. Y fue así de repente, que este gran vacío y a la vez tan insignificante volvió a irradiar en mí. De nuevo me dio una señal de que continuaba en mi interior, que todavía no había desaparecido. Y es que yo, lo veía venir, sabía que seguía ahí, y que de hecho por más meses que pasen, seguirá. Es como una pequeña marca, una cicatriz que nunca se ha llegado a curar del todo, que siempre está ahí, será permanente, por más que intente esconderla a diario. Ésto me ha podido demostrar que, de nada sirve disimular, si por dentro la melancolía te corroe , de nada sirve mostrar una gran sonrisa si en ese mismo instante tu interior se está bañando en lágrimas. De nada sirve disimular, cuando algo nos sale mal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario