Al escuchar esa canción, vuestra canción, esa que un día tanto te gustó y que de hecho aún te sigue gustando y que sabes que por mucho tiempo que pase te seguirá gustando, que es una canción común no tiene nada de especial para muchos; para ti sí, no sabes si es por qué su letra transmite algo que te gusta, algo que te ayuda a pensar que nada está perdido, algo que no te cansas de oír. Y es justo cuando empieza a sonar esa canción cuando sientes una sensación bastante rara, lo suficientemente rara como para que la piel se te ponga de gallina, como para que empieces a reírte, sí, con esa risita tonta que sólo te sale en esos momentos, y que en el fondo sepas te gusta escucharla porque te recuerda a esos momentos. Duele y duele bastante saber que no volverás a sentir, nunca lo mismo, esa sensación tan única. En estos momentos se suele pasar página y, normalmente la gente lo suele conseguir, no entiendo por qué yo no, tal vez sea porque no pongo toda mi voluntad. Aunque realmente yo no quiero pasar página, no, no quiero porque ésta me gusta, me gusta desde el primer día que empecé a leerla, desde aquellas primeras letras, y puede que desde que pasó eso haya transcurrido mucho tiempo pero, yo desde entonces sigo siendo la misma y sigo sintiendo lo mismo, y es que esta sensación me gusta, aunque me duele, me gusta.
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